EL PODER DE UNA HISTORIA
Creemos mundos, compartamos sueños, emociones, vivencias e ideas. Viajemos por los límites de nuestra imaginación y, una vez allí, sigamos caminando.
Nuestra misión
En Colorao Films somos especialistas en comunicación audiovisual. Nuestra misión es hacer que tus proyectos cobren vida en la pantalla, ponerles cara, darles voz, para que lleguen a tus espectadores, seguidores, clientes...
Crear historias con vida propia es nuestra pasión. Producimos y realizamos desde spots publicitarios, videoclips, cortometrajes, largometrajes, documentales y reportajes, hasta sesiones de fotos, ya sea para empresas o particulares.
Sea cual sea tu proyecto, con Colorao Films, te quedara ¡de cine!
COLORAO FILMS
Colorao Films es una productora audiovisual, destinada a todo tipo de grabaciones (documental, ficción, publicidad, reportaje...) que alberga, también, a Doncel y Galvañ Fotografía, nuestro departamento de fotografía para particulares y empresas.
Somos todo-terreno, nos adaptamos a las condiciones que precise la grabación en cuestión, desplegando todo nuestro potencial, tanto logístico como artístico, en todos nuestros proyectos.
DONCEL Y GALVAÑ
El álbum fotográfico de tu vida, la cara dorada de Colorao Films, fotografía familiar, fotografía de paisaje, de fauna, fotografía profesional y de producto... Books, fotografía de moda, fotografía deportiva, la fotografía que necesites te la damos.
Tenemos lo que buscas para mostrar tu mejor versión y mantenerla en el recuerdo vivo de una imagen que, por mucho intentemos describiros, al final, vale más que mil palabras.
¿Quieres saber cómo nació Colorao Films?
Colorao Films nació en Madrid, a la luz del reflejo del matadero, junto al río Manzanares, en 2017. Cuando su fundador, Pablo Espinosa, aún trabajaba frente a las cámaras y no tras ellas. Fue ahí cuando apareció el germen de la productora que hoy, tras tanto trabajo, formación, perseverancia, paciencia, ilusión y cariño, crece como una semilla plantada tiempo atrás, en el lugar donde ahora un árbol brinda sombra y da cobijo, se enfrenta al viento, aguanta las tormentas y sigue echando raíces.
Trabajos de todo tipo han llevado a este cineasta a ser lo que es hoy y querer compartir su experiencia y su visión del mundo. El mar, la fauna y la naturaleza han sido, por supuesto, desde su nacimiento, la fuente de energía principal y de donde emana la inspiración y la fuerza que le caracterizan y es por ello, por lo que un día decidió perseguir su verdadero sueño: retratar el mundo y su belleza.
¿Por qué todo esto? Porque Colorao proviene de de los cuentos, de las historias y de la fauna y la naturaleza, simultáneamente. Como todos, Pablo, tiene su historia, con sus días radiantes y sus tempestades, como todos... ¿Queréis leer el cuento de Colorao? Pues aquí lo tenéis, dice así:
Érase una vez un Pablo jovencito que siempre se quedaba escuchando el repertorio de canto de un canario que su abuela tenía, se llamaba Colorín. El niño se quedaba fascinado con la inteligencia musical que aquel animalillo tenía. No le entendía pero parecía expresarse en un lenguaje sumamente complejo y sutil. El pájaro era de un color verde hoja y era la mar de simpático, pero triste e inevitablemente, un día, aquella diminuta aunque fascinante ave murió.
Pasó el tiempo, los meses, los años y un día, aquel niño, que ya no lo era, pasó por una tienda de mascotas. "Qué pena me dan esos pajarillos ahí encerrados" pensó... y se fijó en uno que parecía estar especialmente aburrido, un canario de color rojo sangre. "No... No pienso comprar animales, no quiero que se vendan animales así que no pienso comprar más animales, ya cometí ese error en el pasado y no pienso volver a comprar un animal." Se dijo a sí mismo.
Aquella tienda estaba muy cerca de su casa y tenía que pasar casi a diario por delante de ella, por lo que veía todos los días a aquel pajarillo enjaulado que nadie compraba, incomprensiblemente para él, dado que le parecía muy bello. Era cierto que no lucía mucha simpatía y no le había escuchado cantar ni una sola vez. Obviamente y como podréis suponer a estas alturas, Pablo no cumplió su promesa y, un buen día, se llevó a aquel ave de aquel antro deprimente. Decidió llamarle Colorao y siempre que podía lo tenía suelto por la casa. Incluso con el balcón y las ventanas abiertas, aquel animalillo no se escapaba, a veces se iba, al árbol de enfrente, pero no se escapaba, era algo que Pablo no lograba entender. En ocasiones, esperaba que se fuera y conociera a algún verdecillo (pájaros silvestres, muy parecidos a los canarios y los gorriones) y se fuera por ahí a ser feliz, "quién sabe", se decía para sí, "a lo mejor le va bien" o, si no, por lo menos habrá estado en libertad.
Por otra parte siempre estaba el miedo de que no calculara muy bien el vuelo y terminara atropellado por un coche o se lo comiera un cernícalo... cosas de la libertad. Lo cierto es que, tras un tiempo de práctica de vuelo de salón, las contadas ocasiones en las que salió de la casa lo hizo de maravilla y parecía ir a marcharse, pero siempre volvió, siempre. Aunque no era permanente, tenía la puerta de su jaula abierta a diario. Era un pájaro feliz y resulto que sí cantaba, por cierto, y a las mil maravillas, además. Comía de la mano de aquel Pablo que ya no era un niño pero que, cuando Colorao se posaba en su hombro, en su cabeza, en su mano, para comer, volvía a sentirse como tal. Como si estuviera descubriendo el mundo de nuevas. Ahí se forjó una amistad preciosa y pura. Pero nada es eterno en esta vida y mucho menos la vida misma.
Por supuesto, todas nuestras historias tienen un final. Nuestra historia tiene un final, la de cada uno de nosotros... la de Colorao también y un triste día falleció, sin más... Y así, como Colorín, Colorao también se fue, acabando así este cuento que, sin querer empezó y sin querer acabó, pero que dejó un legado en el corazón de aquel niño, que nunca habría imaginado una comprensión como aquella, un anhelo como ese.
Colorín, Colorao, gracias por el cuento que me habéis dao' porque, sí, tengo mucho cuento y es gracias a vosotros. Nada puede agradecer más un niño que un cuento antes de dormir, para descansar en el cobijo y la seguridad de quien les enseña a vivir y quien les enseña a morir, cada día.
Gracias.
Ahora cantaré vuestros cánticos, los que me enseñasteis y los que, cada día, me enseña a mí la vida, los que veo con mis ojos y escucho con mis oídos, los que siento con mi corazón e imagino con mi mente.
Espero que hayan disfrutado de este cuento también ustedes y que, si sirve de algo, sirva para alentar y motivar, para inspirar y crecer, porque la vida es eso: crecimiento constante, hasta la muerte, que también tiene su belleza y, precisamente, la tiene en toda la vida que hubo antes de ella.